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26 October 2006 De abajo hacia arriba Hemos decidido contar en forma de posts la evolución del proyecto en el que trabajamos (cuyo nombre en fase de construcción es ‘Bottup’), los problemas que nos encontramos –que son bastantes- y como intentamos solventarlos. Lo iremos haciendo periódicamente, y en este primer post hablaremos resumidamente de la historia que ya llevamos detrás. El germen surgió a finales de diciembre de 2005. Aunque hace menos de un año, entonces el periodismo ciudadano apenas existía en teorías si nos referimos al ámbito hispanohablante. Se redactó un dossier-presentación donde ya se citaban referencias teóricas a textos como ‘We media’ de Hypergene , ‘El periodismo 3.0’ de Juan Varela y muchos otros… En busca de apoyos se consiguió una reunión con el Trampolín Tecnológico una universidad española, cuyos responsables tuvieron la ‘brillante’ idea de realizar un estudio de patente sobre el proyecto. La ‘investigación’ concluyó que el ‘invento’ no se podía patentar, a no ser que lo hiciésemos en EE.UU., donde aseguraron que se puede hacer esto con modelos de negocio nuevos. Me alegré, hubiese sido un sinsentido. No obstante, y tras firmar un acuerdo de confidencialidad, se comprometieron a prestarme ayuda. La idea inicial era que la universidad me ayudara con el desarrollo técnico a cambio de que el proyecto sirviera para investigación académica en su facultad de Comunicación, donde dos años antes me había licenciado en Periodismo. Pero no fue así. En cambio, pusieron a mi disposición a un técnico en creación de empresas que me convenció de la necesidad de elaborar un plan de empresa sin que yo supiera como se hace la parte financiera ni él conociera el funcionamiento de la economía en Internet. Las explicaciones sobre el sentido de la ‘cadena de valor’ eran ejemplarizadas con fábricas de zapatos. Pese a eso, los responsables del trampolín consiguieron una reunión con el Capital Riesgo de una conocida entidad financiera, a donde acudí a principios de abril. Nunca había asistido a una reunión de este tipo. La verdad es que estaba muy impresionado, por el lugar donde se hizo, las formas. Todo era como en las series yankis. Comenzó la reunión y la responsable de la universidad, tras presentarme a mis dos interlocutores, me dejó a solas con ellos. Comencé a explicarles sobre un resumen del proyecto a Word. En el Trampolín me dijeron que era mejor no enseñarles el proyecto entero. Pronto me di cuenta de que aquello no me llevaría a ningún lado. A los cinco minutos de comenzar ya me tenía que detener para explicar a los del Capital Riesgo qué era un blog. Creo que se quedaron pensando en cómo un loco que hablaba de cosas frikis de Internet había conseguido llegar hasta esa sala de reuniones. Dos semanas después, me llamaron y muy amablemente desestimaron invertir en el proyecto, aunque aseguraron estar disponibles para más reuniones si más adelante ofrecía algo ‘tangible’. Todo esto me hizo pensar en que el problema fue afrontar el emprendimiento desde una perspectiva clásica, cuando lo que proponía no lo era para nada. El tema permaneció parado hasta julio, por motivos de trabajo y porque tras el ‘no’ de esa gran institución financiera, dejé de tener noticias del trampolín de la universidad. Soportaron que no fuera patentable, pero parece que no el hecho de que no hubiese dinero al primer asalto. La verdad es que quedé muy desengañado de la universidad. Pensaba que les interesaría más el potencial del proyecto como fuente de conocimiento y que sólo por eso merecería la pena, cuando esto ni siquiera lo valoraron. Su interés era la patente o, en su defecto, la innovación productora de beneficios económicos. Llegado el verano, ya en paro, tuve más tiempo y lo reemprendí. Por entonces, ‘periodismo ciudadano’, ‘medios sociales’ o ‘socialización de la información’ eran conceptos cada vez más comunes y aceptados. Buena señal. Decidí que no tenía sentido intentar emprender algo así sólo, que era imposible, y que crear un pequeño grupo de trabajo en torno a la idea era imprescindible. Me ayudó mucho a cambiar mi manera de pensar hablar con expertos. Por fin aprendí algo que ojalá hubiese sabido desde el principio: una idea por sí misma no vale nada. Es el equipo que la saca adelante. Así que me puse en contacto con dos personas a las que seguía desde hacía tiempo a través de sus blogs y que me parecían muy buenas y con las que pensé que me podría entender bien. Les comenté el proyecto, quedé en persona con ellos y por suerte aceptaron unirse a la aventura. Desde finales de julio Daniel Basteiro, Christian González y yo nos reunimos en una cuenta gratuita del Basecamp de 37signals, donde entre los tres hemos perfilado aún más el proyecto. El objetivo era transformarlo en una beta, y el problema, que los tres somos periodistas y como mucho manejamos CMS tipo wordpress, y eso no nos valía. Estuvimos algún tiempo muy preocupados con este tema. Sin conocimientos técnicos no hay nada que hacer en Internet. Incluso algunos emprendedores ilustres de la Red me llegaron casi a convencer de que la parte técnica es incluso más importante que el contenido. El continente sobre el contenido. Otros expertos en tecnologías de la Información, negocios digitales y nuevo periodismo también se esforzaron con sus consejos y tuvieron mucha paciencia con mis preguntas. Por suerte, al final dimos con la pieza clave. Jacinto Lajas, al que tuve la suerte de conocer a través de Las Ideas, mostró entusiasmo por el proyecto cuando se lo comentamos y su ‘sí’, hace poco más de un mes, fue un bálsamo inmediato para el resto. Desde entonces, él es el responsable del desarrollo web del proyecto. Como el resto del grupo, dedica su tiempo libre para poner en pie la primera beta. Actualmente, trabajamos cada uno desde su lugar de residencia. Tan lejos entre sí como Madrid (Daniel), Bilbao (Christian), El Pedernoso (Cuenca, Jacinto) y Granada (Pau). No hay dinero ni sueldos. La dificultad, en tiempo y recursos, es muy grande. La ilusión por hacer algo diferente y de calidad, aunque sea a costa de tardar más que otros, es mayor aún. Filed under:Periodismo ciudadano, Proyectos, Empresa digital— Pau Llop@ 20:406 Comments »RSS feed for comments on this post. TrackBack URI Leave a comment
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Suerte Pau y compañía, y no dejéis de hacer este diario tan interesante sobre la gestación del proyecto.
Comment by JM Noguera — 30 October 2006 @ 17:40
Muchas gracias, José Manuel, porque nos hará muchísima falta esa suerte
Comment by Pau — 30 October 2006 @ 19:46
Mucha suerte con el proyecto y, si en algo podemos ayudaros, no dudad un momento en llamar.
Comment by Jose A. del Moral — 26 December 2006 @ 21:04
[…] El primer paso está dado. Sus tres fundadores (Christian, Daniel y Pau) han luchado mucho por este proyecto, y creo sinceramente que vale la pena. Ojalá llegue muy lejos. […]
Pingback by Bottup, abierto | Mentiras Piadosas — 30 January 2007 @ 22:12
[…] El desarrollo del proyecto se puede seguir en el blog Nxtmdia donde encuentro, vía Loogic, un artículo muy interesante, De abajo hacia arriba, que cuenta las dificultadas para dar los primeros pasos. A los cinco minutos de comenzar ya me tenía que detener para explicar a los del Capital Riesgo qué era un blog. Creo que se quedaron pensando en cómo un loco que hablaba de cosas frikis de Internet había conseguido llegar hasta esa sala de reuniones. […]
Pingback by Secuoyas. Blog — 16 February 2007 @ 15:15
[…] http://nxtmdia.com/?p=20#more-20 […]
Pingback by Fins ara… » Grup 3 — 6 April 2007 @ 11:20